En
general, se considera como suelo degradado aquél que ha sufrido un cambio en
sus características físicas, químicas o biológicas que por su naturaleza,
dimensión o duración en el tiempo resulte incompatible con sus propiedades
funcionales de uso, o suponga una amenaza grave para la salud pública o el
medio ambiente.
Los
metales pesados constituyen uno de los grupos de contaminantes ambientales que
determinan degradación de los suelos de mayor preocupación, fundamentalmente
debido a su movilidad y a las bajas concentraciones a las que comienzan a manifestar
sus efectos tóxicos.
Las
principales fuentes de contaminación y degradación de suelos por metales
pesados provienen de la minería, la producción de energía, el aporte de
fertilizantes minerales y productos fitosanitarios, el vertido de estiércol,
purines, lodos de estaciones depuradoras de aguas residuales y la utilización
de aguas de calidad inadecuada para uso agrícola. Los vertidos industriales o
la implantación de vertederos donde se acumulan distintos tipos de residuos, son
además otras fuentes importantes de contaminación por metales pesados.
Para
valorar el impacto ambiental de la contaminación en el sistema suelo-planta se
deben conocer las características del contaminante, del medio receptor y su
entorno y, los modelos que rigen el comportamiento del contaminante y su
transferencia a las plantas. Una vez incorporado el contaminante, éste puede
verse influenciado por procesos tales como transformación, retención y
transporte.
Los
efectos directos de contaminación de suelos relacionada a metales pesados
determinan, entre otras consecuencias:
- Inhibición de la
actividad enzimática del suelo debido a la destrucción del poder de auto
depuración por procesos de regeneración biológica normales, al haberse superado
la capacidad de aceptación del suelo. Se ve afectado el ciclo biogeoquímico y
la función de biofiltro.
- Disminución
cualitativa y cuantitativa del crecimiento normal de las poblaciones de
microorganismos y la fauna del suelo o bien, alteración de su diversidad, lo
que aumenta la fragilidad del sistema.
- Disminución del
rendimiento de las cosechas.
- Cambios en la
composición de los productos, con riesgo para la salud de los consumidores, al
entrar metales pesados en la cadena trófica.
Respecto a los
efectos indirectos sobre los suelos y su contaminación por metales pesados, las
principales consecuencias son:
- Contaminación de las
aguas superficiales y freáticas por procesos de transferencia. Se alcanzan
concentraciones superiores a las consideradas aceptables.
- Variación de la disponibilidad de elementos a largo plazo en los suelos, como consecuencia de cambios en las propiedades físico-químicas de los mismos.
- Reducción de la fertilidad del suelo, al disminuir la flora y fauna del mismo.
- Modificación de la estructura del suelo debido a la pérdida de fertilidad del mismo.
- Variación de la disponibilidad de elementos a largo plazo en los suelos, como consecuencia de cambios en las propiedades físico-químicas de los mismos.
- Reducción de la fertilidad del suelo, al disminuir la flora y fauna del mismo.
- Modificación de la estructura del suelo debido a la pérdida de fertilidad del mismo.


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